El editor de Ciencias del Diario El Comercio hace un balance de la cobertura de la pandemia.

Lleva 13 años realizando coberturas en salud. En el 2008, bajo el nombre de Vida y Futuro, y desde el 2012 con la sección Ciencias. El editor Bruno Ortiz Bisso ha visto mucho en todo este tiempo, pero la pandemia reforzó los principios e ideas que tenía con esta especialidad del periodismo. 

En febrero del 2020, un poco antes de que la crisis sanitaria mundial explotara, Ortiz se dedicaba a producir el podcast de tecnología del diario: EC BYTE. Allí incluía algunas noticias del coronavirus, al que en ese momento se le decía el virus chino. «Después aprendimos que no era la manera correcta de llamarlo. Al principio tampoco se sabía si era COVID o sars-cov2 o coronavirus y se utilizaban todos como sinónimos cuando uno era el virus y el otro la enfermedad», cuenta el periodista. 

Con el el avance de la pandemia, llegaron dos espacios más: #MeQuedoEnCasa, serie de podcasts utilitarios por la cuarentena de la COVID-19, y Mentes Peruanas, podcast de perfiles a científicos e investigadores peruanos. Esto fue lo que nos contó de la cobertura más grande de su vida.

¿Cuáles fueron tus primeras impresiones de la pandemia?

Cuando conversas con periodistas te das cuenta que algunas declaraciones que hacemos sobre la cobertura suenan bastante frías y desalmadas, pero es a lo que nos enfrentamos todos los días. Creo que en otras profesiones debe pasar lo mismo. Para inicios de marzo del 2020 estábamos esperando saber del primer contagiado en el país. De ahí se trató de buscar expertos que nos pudieran explicar el tema. 

Al ser una situación tan particular, pese a que es común porque muchas de las enfermedades que sufrimos los humanos son zoonosis, es decir, son transmitidas desde los animales, el que se empiece a generar la información a la par que tú la ibas cubriendo complicaba más las cosas. 

No podías solo preguntarle a cualquier persona porque probablemente esta no había leído sobre el tema. Así, hemos empezado a conocer estas nuevas caras que ahora ya están instaladas y que son familiares como parte de la vocería del mundo científico.

Al ser un tema nuevo, ¿cómo era el proceso de verificación de datos? ¿Cómo te asegurabas que los datos eran correctos?

En cuanto a fuentes, los gabinetes de prensa de organizaciones públicas y privadas nos ofrecían especialistas. Estas últimas por fin se dieron cuenta que ya no era necesario publicitar qué estaban haciendo en la universidad sino con qué profesionales contaban. Ese fue un cambio bastante fuerte. 

Por otro lado, Twitter, una red social compleja pero muy ligada a la ciencia, también empezó a visibilizar mensajes de científicos. Al inicio de la pandemia encontré tuits del virólogo Juan More Ballona, a quien no conocía. Lo filtramos y le hicimos una entrevista para que nos explicara cosas.  

Fuentes antiguas también nos empezaron a recomendar otros especialistas. Así empezamos a conocer a los nuevos voceros especializados en salud. Hacíamos una búsqueda rápida de la base de datos Concytec para ver su trabajo y que el filtro sea un poco más rápido. 

¿Es válido mostrar ambas caras de la moneda cuando se cubre un tema de salud?

No necesariamente es lo más adecuado. Eso es algo que he reforzado con la pandemia. Normalmente uno en su formación profesional como periodista, te dicen que hay que mostrar las dos partes de un problema. Pero eso no es verdad porque si tú vas a poner una persona que defiende la medicina basada en evidencia versus alguien que defiende el uso del dióxido de cloro sin pruebas, ambas no están en igualdad de condiciones. 

Muchos periodistas no entendemos la responsabilidad social que tenemos desde nuestra profesión. Yo como periodista tengo la responsabilidad no solo de hacer periodismo de declaraciones, sino que parte de mi trabajo también es seleccionar, valorar, jerarquizar y filtrar la información. Yo no voy a poner a un científico que tiene toda la evidencia detrás a que se pelee con un antivacunas o un tierraplanista o contra alguien que apoye el dióxido de cloro, porque no hay por dónde. 

Claro, de hecho hubo un canal que se dedicaba a desinformar respecto a una vacuna en específico a través de sus entrevistados.

Sí, una declaración es responsabilidad de la persona que lo dijo, claro, pero más responsabilidad es de quien le da la tribuna en un medio de comunicación, y en este caso de señal abierta, público. Todavía muchos periodistas no entienden eso. En la universidad te enseñan cosas que te sirven como base, pero al final, en la vida, estudies o no, todo se reduce a tomar decisiones. Si los comunicadores no somos conscientes de cómo funcionamos en la sociedad, vamos a seguir sufriendo en esos casos.

¿A qué otros dilemas éticos te has enfrentado en esta pandemia?

Cuando he tenido problemas de este tipo ha sido para que te expliquen procesos. Justamente, como recién estás conociendo nuevas fuentes, la idea era tratar de evitar caer en lo que caemos los periodistas por flojera: agarrar a la misma fuente sin verificarla. Ese fue el caso del señor Jorge Luis Cuyubamba, peruano que se hizo pasar por científico (ingeniero genético) en China, y que en verdad era un cineasta. Salió en todos los noticieros.

Nos han hecho creer que no tenemos tiempo para nada y que tenemos que correr. Si esto lo llevas al oficio periodístico allí puedes justificar una tara que tenemos desde hace tiempo: «hay que hablar de ‘X’ tema» y te responden «ya, llama a ‘fulanito’ que siempre dice que sí porque le gusta salir en medios». Eso pasa siempre.

¿Por qué?

Lamentablemente, aquí los profesionales de otras disciplinas no tienen la costumbre de declarar a la prensa. No es que no haya fuentes, sino que no quieren salir en los medios. Eso te obliga a recurrir siempre a los mismos, y por eso, ves las mismas caras. Ahí viene otro problema, cuando tu jefe ve a alguien declarando en otro medio y te pide hacerle una entrevista. Esto último pasó con Cuyubamba,  todos daban por hecho que era un científico porque salía en todos lados.

¿Qué importa más: informar primero o llegar con la noticia mejor analizada? 

En esta pandemia, era ilógico desde mi sección, competir por quién tiene la primicia, porque lo más importante, desde mi perspectiva, era que entiendas que estaba pasando: ¿usar o no mascarilla? ¿Cómo funciona el tema del oxígeno? ¿Qué significan las olas? ¿Por qué la vacuna se hizo tan rápido? 

Preguntas que todos nos hacíamos y para las cuales queríamos respuestas

Claro, la clave de la pandemia ha sido desnudar el analfabetismo científico que tenemos todos. Había muchos huecos por llenar. Mucha información que la gente no entendía. Creo que hoy, a más de un año y medio, si sales y le preguntas a alguien en dónde has escuchado el término ARN, probablemente te diga que tiene que ver con las vacunas. Pero más allá de eso, nada. Más que información noticiosa, era dar información de corte educativo.

Desde mi rol social, te ayudo a entender qué está pasando: por qué si el resultado de un estudio científico dice A y al siguiente dice B, significa que está bien, y no quiere decir que la ciencia haya fallado, sino que así funciona. 

A partir de lo que has experimentado en esta crisis, ¿qué otros temas han derivado de la pandemia que sientes que vas a seguir cubriendo?

Para empezar, en la siguiente pandemia, en el Perú va a pasar lo mismo. Si había algo que tenía que lograr esta pandemia era que entendamos la cuestión de la solidaridad. Las mascarillas sirven para proteger al otro, pero el grueso de las personas te va a responder que es «para no contagiarme». Ya desde allí notas que la gente no sabe cómo funciona una mascarilla quirúrgica. Entonces te das cuenta que llevamos casi dos años de pandemia y no sabemos por qué hacemos las cosas. Aquí todavía seguimos limpiando el calzado, tomando la temperatura en tiendas, cuando eso nunca fue necesario.

Entonces se trata de volver a lo básico

Sí, ahora tenemos varios retos. Así como sucede para la gente, para los medios de comunicación la pandemia ya acabó, es una noticia más. Otra vez la economía y la política se volvieron a comer toda la agenda. Hace poco dieron la cifra de personas con dos dosis, ¿esa información tan importante no debió ser titular o noticia abridora en muchos noticieros? Otra noticia que también pasó desapercibida fue el anuncio de que las personas no vacunadas mayores de 45 años no podrán utilizar los buses interprovinciales. Los mismos medios te dicen «hagamos otra cosa», buscan noticias de otro tipo. Creo que si hay una nueva ola, vamos a tener que repetir lo que veníamos haciendo. 

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