El home office ha sido un desafío para todas las empresas, sin importar su tamaño. Dos expertos comparten datos y lecciones de todo esto.
El estrés y la apatía, producto de la fatiga pandémica, siguen afectando al trabajador. Y no es para menos, el teletrabajo ha incrementado en 70 % la carga laboral en muchas oficinas, según la encuesta Home Office, elaborada por OCCMundial y la Asociación de Internet.mx.
A este reto, se suma la falta de recursos. Laura Ripani, especialista en la División de Mercados Laborales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y encargada de la coordinación de la agenda del futuro del trabajo, precisa que teletrabajar en Latinoamérica hace ver que hay un choque entre dos mundos.
El de la tecnología, que permite a muchas personas trabajar de donde sea (siempre que haya conexión a internet), y el de las regulaciones laborales, muchas de ellas conceptualizadas en el siglo XIX (en donde no existía ni se soñaba con las tecnologías que tenemos hoy en día).
El estudio Trabajo Remoto y Emociones durante la pandemia en Perú, realizado por FutureLab y Brinca, indica que los mayores problemas durante este proceso han sido en orden de importancia: problemas de internet (59 %), quehaceres domésticos (56 %), falta de un espacio para trabajar tranquilo (39 %), dificultades de coordinación con mi equipo (31 %), dificultad para dar seguimiento a mis avances (19 %).
De acuerdo con Alfredo Pérsico, CEO de FutureLab, en entrevista a Día.1, las empresas se han quedado con los factores defensivos, y no han trabajado en los ofensivos que se apalancan en una cultura digital con trabajo remoto. «Tenemos que mejorar la experiencia del colaborador y ya no pensar en que es secundario», concluye.
Lecciones pandémicas
La directora de Gestión de Talento de ManpowerGroup Perú y Chile, Cynthia Sánchez, declaró para Andina Noticias «esta crisis debería ser un catalizador para un nuevo futuro del trabajo, más flexible, más diverso y orientado al bienestar de lo que jamás podríamos haber imaginado. Aprovechemos esta coyuntura para construir organizaciones que ofrezcan oportunidades para muchos y no sólo para unos cuantos», aseveró Sánchez.
De acuerdo al estudio elaborado por ManpowerGroup, 8 de cada 10 trabajadores quisiera tener un balance entre familia y trabajo por lo que preferirían trabajar en sus oficinas entre dos y tres veces por semana. Conoce más de sus conclusiones:
- Se ha demostrado que se puede trabajar desde cualquier lugar. Ahora la oportunidad está en incluir flexibilidad en los tiempos para que las personas puedan dedicarse al trabajo pero también a su propio hogar.
- Existe la posibilidad de no volver a las oficinas. Surgen preguntas como ¿por qué regresar? ¿Qué necesitan los gerentes para liderar de forma remota? ¿Cómo pueden los trabajadores ser más productivos en casa? El objetivo de estas interrogantes es comprender mejor las verdaderas necesidades de las personas.
- Importan más las habilidades blandas. Comunicación, adaptabilidad, integridad, pensamiento analítico, resiliencia y empatía son herramientas que las empresas necesitan y buscan hoy. La capacitación constante es la clave para formar líderes con estas habilidades.
- Hace falta equilibrio. El home office no es la única forma de permitir que las personas trabajen de manera flexible y equilibren el trabajo y el hogar. Se pueden incorporar tiempos de inicio y finalización escalonados, así como una programación más flexible.
- Bienestar físico y emocional como prioridad. La covid-19 deja secuelas: aislamiento, estrés, miedo y ansiedad. Por eso, es importante atender la salud física y emocional, no solo del colaborador sino de su entorno más cercano. El objetivo es que se sientan seguras, saludables y, como consecuencia, productivas.
La preocupación de los trabajadores por mantener su trabajo y no enfermar al igual que sus familias, seguirá por un buen tiempo. Por eso, es fundamental contar con un liderazgo remoto fuerte, una comunicación clara y frecuente y una cultura entre el lugar de trabajo y el hogar para un bienestar accesible.